Alex Florido
El tiempo. Ese concepto que todos entendemos pero que ningún físico es capaz de explicar claramente su naturaleza. ¿Por qué viajamos solamente hacia adelante en el tiempo, pasando de un segundo al siguiente, y no hacia atrás?
Esta pregunta surgió (de una manera más simple) cuando veía de pequeño la serie británica de Doctor Who: un señor del tiempo de Gallifrey con una Tardis - su famosa máquina que le permitía desplazarse por el espacio y por el tiempo.

Sumado a eso, empecé a ir a clases de ajedrez desde la escuela primaria, lo cual no tengo dudas de que me impulsó en las matemáticas, donde me empezaron a encantar cosas tan tontas como la tabla del 0. Recuerdo recitársela a mi padre durante horas y horas. Quién le diría a ese chiquillo que parecía decir cosas tan elementales que acabaría como acabó…
Desde entonces, me centré más en formarme que en la curiosidad, pasando la escuela primaria y secundaria, mejorando mis habilidades básicas en matemáticas, que me encantaban, y en física, que comencé siendo uno más de la clase. No destacaba nada, no me gustaba lo que se daba, me parecían cosas elementales y aburridas. ¿No es la física algo complicado y que tiene implicaciones en nuestras vidas como veíamos en The Big Bang Theory, o es algo solamente útil para calcular cuándo se cruzarán dos coches?
Fui perdiendo un poco la esperanza y curiosidad en la física, quería entender conceptos importantes del Universo, y la escuela no me transmitía lo que yo buscaba.
A la izquierda, una época en la que me replanteaba qué camino iba a seguir. A la derecha, con Blanquito.

Y ahí fue cuando di el salto a la divulgación, comenzando con el Universo Elegante de Brian Greene. Y ese gran libro, en el que se hablaba de teoría de cuerdas y sobre las dimensiones compactificadas descritas por las variedades de Calabi-Yau, fue de nuevo la chispa que necesitaba para luchar por ese futuro.
Decidí dejar mi casa en bachillerato y mudarme con mi querida familia torremolinense para luchar por acabar en física, prepararme una selectividad para dar la talla y ser capaz de estudiar eso que tanto admiraba.
Y allá en segundo de bachillerato coincidí con Blanca Troughton, en aquel entonces presidenta de la Sociedad Malagueña de Astronomía, y mi profesora de matemáticas. Ella me apoyó muchísimo con las matemáticas, vio un tremendo potencial en mí, y hacía que me interesara por ellas y resolviera problemas que para los compañeros eran difíciles, y yo lo hacía por placer. Incluso me llevó un día con su sociedad, donde conocí a más amantes de la astronomía, y comencé a ver que había una gran cantidad de personas investigando el cosmos a unos pocos kilómetros de donde yo vivía. Y la guindilla del pastel fue cuando asistimos a una charla de Alicia Sintes, referente a nivel mundial en ondas gravitacionales del grupo de las Islas Baleares, una gran astrofísica que me abrió los ojos en el ámbito de la relatividad general. ¡Yo también quería estudiar esas oscilaciones, comprenderlas!
En la graduación de Bachillerato con Blanca.

Con todas estas motivaciones y admiraciones, me esforcé y conseguí entrar en el grado de Física en la Universidad de Córdoba (UCO), España. Es una carrera que necesita una gran dedicación, y he de decir que la cuarentena y el COVID coincidieron con mi primer año de carrera, y me ayudaron a ser más disciplinado, constante, y a dedicarle el tiempo que yo requería para no sólo aprobar sino destacar un poquito en mi promoción. Desde entonces, fui aprobando, con más o menos complicaciones, y curiosamente sacaba muy buenas notas en esas asignaturas con mayor componente matemática, mientras que era uno más en aquellas de física. A pesar de ello, seguí adelante, me seguí formando, dando asignaturas tan hermosas como la óptica, física cuántica, electromagnetismo, mecánica clásica... ¡Incluso conseguí un puesto de alumno colaborador del departamento donde empecé a formarme en Relatividad General bajo la tutela de Beatriz Ruiz Granados!
Y fue ella misma quien me dio la oportunidad que tanto ansiaba: realizar un trabajo fin de grado (TFG) en... ¡ondas gravitacionales!
Un campo que en la UCO no se investigaba, y que por fin pude abordar y estudiar, gracias a que ella me dio esa gran oportunidad. Aproveché el tirón para realizar mi último curso del grado en la Universidad de Granada (UGR), España, donde me formé en asignaturas más orientadas y acordes con lo que yo ansiaba: astrofísica estelar y galáctica, mecánica cuántica, y la más importante, relatividad general pura y dura. Gracias a la asignatura que cursé y a mi TFG, conseguí una gran base en geometría diferencial y en abordar las Ecuaciones de Einstein sin miedo por primera vez.
En esta época, durante ese curso académico en Granada, tuve mi primera toma de contacto interdisciplinar, ya que, por tema de convalidaciones, cursé asignaturas en un mismo cuatrimestre en 3 carreras simultáneas: en Física, en Ingeniería Electrónica Industrial, y en mi querida Ingeniería de Telecomunicaciones. Esto me ayudó a realizar prácticas ingenieriles, a salir de mi zona de confort, y aunque fuesen temas más o menos interesantes, sí conocí a gente muy importante de mi vida que siguen formando parte de ella a día de hoy, ¡hasta a personas de Italia con las que sigo hablando y que considero hermanas!
Pero me quedé colgado a la hora de realizar el máster, suspendí 3 asignaturas para septiembre, y ese verano me lo pasé estudiando y un poco desmotivado. No conseguí aprobar todo, puede que la carrera se me alargara un año más, y eso fue un gran palo. Pero aquí llegó mi segundo salto a la interdisciplinaridad en todo su esplendor. Me fue concedida una beca de talento para colaborar con el departamento de... ¿química inorgánica? Un físico con conocimientos en relatividad general y en programación (me formé de manera online por mi cuenta) acabó en un laboratorio creando cristales luminiscentes con la propiedad de detectar ciertos compuestos específicos. Fue una experiencia interesante porque le perdí el miedo a probar cosas nuevas y a no entender casi nada de lo que me hablaban, además de que conocí a gente maravillosa por el camino. Me di cuenta de que cuanto más cambiaba de ámbito, aunque sólo fuese por pocas semanas, a más gente conocía, muy diversa y con distintas trayectorias.
Gracias al esfuerzo, logré aprobar las 3 asignaturas y, decidido a seguir con la astrofísica, me inscribí en un congreso por mi cuenta en Valencia, saliendo por primera vez de Andalucía. Curiosamente, me surgió la oportunidad de realizar el máster en la Universidad de la ciudad gracias a un chico que conocí, especializándome en Astrofísica desde un punto totalmente teórico, con asignaturas en Física Teórica. Era lo que necesitaba para formarme en aquello que buscaba.
Algunas fotos aleatorias para ver que no todo es estudio. La componente humana y el hacer rutas han sido clave durante todos esos años, y son imprescindibles en mi día a día.





Realicé una beca de iniciación a la investigación tratando una asimetría presente en la ondas gravitacionales, logrando publicar un artículo en una revista de impacto; hice mi trabajo fin de máster en estrellas de bosones multi-estado con la esperanza de poder describir la materia oscura de las galaxias, o incluso agujeros negros; y finalmente realicé mi primera estancia de investigación en el extranjero, en la Sapienza Universidad de Roma, Italia, junto a Paolo Pani, un referente en ondas gravitacionales.
Aproveché para viajar todo lo que no había hecho en mi vida en el extranjero, visitando distintas ciudades de Italia, y explorando Roma en el día a día. A la derecha, una foto realizada durante una de las reuniones semanales que teníamos, en la que solíamos exponer los avances realizados mientras… ¡comíamos pizza!



Fue un año intenso, con muchas nuevas experiencias, y por fin dedicado en su totalidad a la astrofísica. Justo lo que quería lo tenía al alcance de mi mano, aprendiendo sobre el Universo, su lenguaje, cómo describirlo computacionalmente...
A la izquierda, el alumnado de Astrofísica del máster, y a la derecha, una foto grupal con Quantum Fracture, con el que tuvimos el placer de coincidir en un congreso en Córdoba organizado por la UCO.


Saqué el máster adelante, pero no sabía que el siguiente paso era tan difícil: conseguir un doctorado. No os miento cuando os digo que postulé en decenas de sitios, cerca del orden de 100, y nunca recibí un correo de ''Has sido aceptado''. Como veía, esto no podía ser así, debía de tomar alguna medida para lograr un doctorado en astrofísica, estaba empeñado por aquel entonces en ondas gravitacionales. Y lo logré cuando dejé mi sueño temporalmente de lado.
Sin saber qué camino tomar ni en qué dirección ir, la Junta de Andalucía me ofreció la oportunidad de realizar un máster en Matemáticas por la UGR y por otras 4 universidades de Andalucía, de manera casi gratuita, siendo semipresencial. En éste aprendí muchísimo, impulsando ese talento que tanto mostré de pequeño y en el grado.
Iba con orgullo a clase: estaba realizando algo totalmente matemático, y me desarrollé en geometría diferencial, mucho, adquiriendo un mayor manejo en las herramientas que hay detrás de la relatividad general. De hecho, mi trabajo fin de máster (TFM), el segundo, consistió en describir los momentos iniciales del Universo usando herramientas matemáticas. Y fue un camino hermoso donde mis profesores y yo aprendimos muchísimo. Le doy mil gracias a Elena Blanca Medina Reus, de la Universidad de Cádiz, por apostar por mí a la hora de realizar el TFM conmigo, y de donde creo que aprendimos el uno del otro, habiendo más una sinergia que una simple relación profesora-alumno, lo cual me hizo tremendamente feliz ya que, por primera vez, me veía validado como compañero y no sólo como alumno.
A la izquierda, en la defensa de mi TFM de matemáticas. A la derecha, en un congreso en Valencia donde pude exponer la metodología realizada y los resultados de mi primer TFM de astrofísica.


Y durante este segundo máster, mi salto a la interdisciplinaridad dio un salto increíble: realicé unas primeras prácticas con EGEMAP bajo el liderazgo de Jesús Rodrigo-Comino, de la UGR, para el que realicé una página web sobre erosión del suelo en distintos puntos de España, viendo cómo se pierden toneladas de este, exponiendo los resultados experimentales de manera visual. Aunque mi labor fuese crear la página web, me involucró en su grupo de investigación, aprendí sobre geografía, leí mucho, y simulé más. Y no paraba de ver cómo mis conocimientos se aplicaban a campos tan diversos de manera tan profunda.
Esto se complementó con unas segundas prácticas en verano en Teruel, en el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón, bajo la tutela de Axel Yanes, creando un agente de inteligencia artificial (IA) para conectarla con una base de datos y manipularla sin usar ni una línea de comando, simplemente conversando con ella como si se tratara de una persona.
¡Tuvimos la suerte de ser entrevistados tanto por el diario local como por la televisión!


De estas dos prácticas me llevé conocimientos tanto teóricos como más del ámbito ingenieril, y fueron los dos puntos clave para conseguir el trabajo que tengo hoy en día: como informático del grupo de Física Estelar de la Universidad de Granada. Al principio no era lo que quería ni mucho menos. De querer describir las ondulaciones del espacio-tiempo con la intención de comprender qué es el tiempo... ¿a escribir líneas de código para crear páginas webs?
Pero mis jefes, Antonio García y Juan Carlos Suárez, apostaron por mí, y viendo que no sólo soy informático, sino que tengo un pasado físico, me han apoyado para realizar el doctorado con ellos en astrosismología estelar: al igual que podemos describir el interior de la Tierra con los terremotos, se puede describir el interior de las estrellas de manera análoga.
Hoy, aunque haya acabado en un campo distinto de la astrofísica que no era el principal esperado, sigo buscando las analogías, la conexión, y aunque acabo de empezar, sé que la perspectiva interdisciplinar que he ido ganando con los años me ayudará. Ya no me siento solamente físico, soy un poco astrofísico, un poco matemático, un poco geógrafo, un poco informático, un poco técnico, y un poco una mejor persona.
A la izquierda, una previsualización de El Prisico, mi cuenta de divulgación. En el centro, El Cante de las Estrellas, un proyecto donde convertimos las oscilaciones estelares… ¡en música de distintos estilos como el flamenco! A la derecha, Juan Carlos exponiendo en Portugal que he comenzado recientemente en el grupo y que estoy a cargo de la parte técnica del mismo.



Pero esto no queda ahí. Me dije a mí mismo: si tengo tantos conocimientos diversos, y seguramente algunos de ellos no los vuelva a tocar nunca más, ¿por qué no transmitírselo a las personas? ¿Por qué no hacer contenido digital para que la gente a la que yo quería comprendiera qué es lo que he hecho durante tantos años? Y así comencé a divulgar por cuenta propia bajo el nombre “El Prisico” sobre física y matemáticas principalmente en formato audiovisual en plataformas como TikTok, Youtube, Instagram y X. Y así, me he dado cuenta de que podía conectar a las personas con temas complejos; que podía traer conceptos que se asocian con locos o genios a todo el público de manera transparente y clara.
Hay una gran desinformación hoy en día debida a la gran cantidad de información: es contraintuitivo, pero es una realidad. Uno se queda limitado a un pequeño campo durante toda su vida, y creo que es importante aprender un poquito de todo, aunque no acabes especializado en una cosa concreta. Y llevar eso a todo el mundo es clave para que no sea un conocimiento perdido, sino compartido con la sociedad en la que vivimos. Es importante crear un NEXO entre distintas personas, ideas, metodologías, para comprender nuestro mundo y nuestra realidad de una manera más profunda y completa. ¿Qué sentido tiene hacer todo solo si vivimos en una gran sociedad?
Y acá es donde entra Nexus Cosmicus gracias a Miguel Ángel, quien me contactó para formar parte de esta gran familia, donde la interdisciplinaridad es la base, y cada uno de nosotros somos distintos elementos de un gran puzle para traeros el gran contenido que tenéis disponible. Queremos traeros la realidad tal y como es a día de hoy, respaldada científicamente, pero masticada para que sea atractiva y fácil de leer. En eso consiste divulgar para mí: en coger algo abstracto y convertirlo en algo precioso y comprensible para que a cualquier persona se le ilumine la bombilla. Se le ocurra una idea. Y se sienta parte de algo más grande.
Actualmente trabajo en:
- Doctorado en astrosismología estelar
- Creación de flujos de agentes IA para automatizar tareas
- Creación de contenido divulgativo audiovisual
- Redacción de artículos en Nexus Cosmicus
Aunque mis temas de pasión son, como ya sabréis:
- El Universo en general: agujeros negros, materia oscura, expansión del Universo, descripción del espacio-tiempo
- Geometría diferencial
- Matemáticas tanto básicas como avanzadas (destacar que estoy aprendiendo actualmente álgebra a nivel del grado de matemáticas)
- Y el tiempo...
Como ves, mi historia es una mezcla de suerte con esperanza. Y siempre he contado con el apoyo de grandes mujeres para luchar por mis sueños. No os dejéis llevar por los malos momentos, por los mensajes negativos, por los suspensos. Ninguna persona en el mundo es perfecta, lucha por tus sueños, aunque tengas que seguir caminos que se ven muy alejados. ¿Quién no me dice que Nexus Cosmicus es el lugar para comprender qué es el tiempo? Se abrirán nuevas puertas en vuestras vidas, podéis cruzarlas o pasar de ellas. Yo os recomiendo cruzarlas, con todo el miedo que eso conlleva, pero con esperanza, con la esperanza en ti y en tus capacidades, en el futuro, y con un grupo de personas que te ayuden a convertirte en la mejor versión de ti.