Paloma Reyes
Estar aquí me da un poco de vértigo, y te lo dice una Ingeniera Mecánica que sabe que el equilibrio es solo una cuestión de fuerzas, pero lo emocional... eso no hay SolidWorks que lo simule. No soy la típica persona que devora libros de ciencia o que finge una curiosidad infinita por todo en esa lucha incansable de competencia. Pero sí me apasiona lo que hago hasta el punto de perder la noción del tiempo.
Con el paso de los años y sobreviviendo a una sociedad llena de etiquetas, he aprendido a no compararme con los demás y seguir mi propio camino.
¿Quién es Paloma?

Puro carácter, inconformismo y altruismo. Siempre he sido una tía competitiva y perfeccionista, quizá herencia de ser hija única. Nunca quise hermanos; valoraba demasiado mi tiempo, mi privacidad y el no tener que depender de las decisiones de nadie para marcar mi propio ritmo. Esa independencia me permitió desarrollar un mundo interior donde mis mayores apoyos fueron mis abuelos maternos, de quienes saqué las dos mitades que hoy forman mi identidad profesional.
Pasaba horas sentada en el regazo de mi abuelo, fascinada viendo cómo me hacía los dibujos para el cole. Él me llevaba al puerto, me enseñaba los barcos y me explicaba cómo funcionaba el mundo de la mar; de él heredé la curiosidad técnica por entender cómo se mueven las cosas. Por otro lado, estaba mi abuela, mi musa. Una mujer con un carácter imponente y una clase que llenaba cualquier habitación. Ella no lo sabía, pero me enseñó el valor de la estética y la presencia, algo que hoy vuelco en mis diseños: busco que no solo funcionen, sino que tengan esa presencia y delicadeza que ella desprendía.


Esa mezcla de técnica y diseño ya asomaba en la orilla de la playa. Me encantaba el agua, pero mientras los demás niños hacían montones de arena, mis castillos eran los más elaborados de la costa; me obsesionaba el volumen, la simetría y que aguantaran en pie. Pero no todo era construcción física, también necesitaba soltar mi parte creativa sobre el papel. Escribía poesía, me presentaba a concursos y con solo 13 años terminé mi primer libro: "Dos alfiles y un peón". No era nada formal, pero lo guardo con cariño porque refleja lo que sigo siendo hoy: alguien que necesita sentarse a solas, estructurar una idea compleja y no parar hasta verla terminada.

Ahora dicen que soy ambivertida: disfruto socializando y conectando con la gente, pero necesito mi soledad de hija única para recargar baterías y seguir creando. En el fondo, una persona corriente con ganas de hacer cosas extraordinarias.


Me apasiona viajar; es mi forma de aprender y de romper los muros de la mente. El deporte siempre ha estado presente en mi vida como algo primordial: he jugado al tenis, baloncesto, rugby, natación e incluso hecho Muay Thai… pero esta chica de aquí no es nada sin la costa: mi pasión es navegar.




Desde los 8 años compito en Optimist con mi equipo del Real Club El Candado de Málaga. Siento decepcionar a los que piensan que navegar es ir en un barquito disfrutando del sol y las vistas… la vela es pasar frío, arrugarte como una pasa, darte golpes y cuidar tu material como si te fuera la vida en ello. Es supervivencia pura y más para los niños. Después del Optimist, di el paso al 420 en campeonatos de Andalucía, España, Olympic Weeks… No era la mejor, pero era mi vía de escape.






Tras mi etapa de competición, he tenido la suerte de trabajar 5 años como entrenadora. Me ha llenado de orgullo y felicidad ver cómo niños que tenían la misma edad con la que yo empecé han perdido el miedo a navegar, compiten y, sobre todo, disfrutan del mar. Soy fiel creyente de que quien triunfa tiene mentalidad de deportista: una persona disciplinada, que sabe dosificar sus fuerzas y una buena compañera de equipo que aprende de sus errores para mejorar el siguiente rumbo.



LA CARRERA QUE ELIGES NO DEBE CERRARTE CAMINOS
Durante la carrera me encantaba lo que aprendía, pero no su finalidad. Me interesaba el cálculo estructural, pero me daban igual los rascacielos; me apasionaban los materiales, pero me sentía desconectada de lo que no fuera tangible. No tenía ni idea de qué iba a hacer con mi vida y envidiaba a los que tenían una vocación clara desde el primer día.
Debo hacer un paréntesis y admitir que sí hubo un antes y un después en mi último año durante una excursión a las instalaciones de Caterpillar (para los que no la conozcan, la empresa más grande a nivel mundial de maquinaria para construcción y equipos de minería). Esta empresa tiene uno de sus 3 centros más importantes de todo el mundo en Málaga, y la universidad nos llevó a ver una sesión de exhibición de sus productos, donde gente de todo el mundo observa una demostración de las capacidades de su maquinaria al ritmo de míticas bandas sonoras. Ese día fue posiblemente el único que me dio algo de claridad toda la carrera: mi fascinación por la maquinaria pesada. Todavía estoy esperando recibir una retroexcavadora de colección de CAT por Navidad… nadie parece darse por aludido en mi entorno.



Sin embargo, la verdadera "luz" al final del túnel llegó con mi TFG. Me metí de lleno en el diseño de un exoesqueleto modular acoplable a una férula dinámica para rehabilitación de tendones de la mano y, por primera vez, mi trabajo no se quedaba sobre el papel. Empecé a colaborar con fisioterapeutas, a entender sus necesidades y a ver cómo la ingeniería podía simplificarles la vida a ellos y a sus pacientes. Ver que mis cálculos servían para que alguien recuperara movilidad y que además su fabricación no costase más de 10 euros con la impresión 3D fue el "clic" definitivo: no quería construir rascacielos, quería construir soluciones para personas. Ahí nació mi vena de Diseño Social.



MI PUNTO DE INFLEXIÓN: VIVIR EN ALEMANIA
En 2023 durante una entrevista para una empresa gracias a los idiomas que hablo me ofrecieron un puesto en su sede de Alemania con unas buenísimas condiciones laborables y yo, sin preguntar a nadie, dije que sí al instante. Estaba cumpliendo un objetivo de vida: trabajar fuera de España.
Días después y con la maleta lista para empezar mi nueva vida en Düsseldorf como coordinadora en el sector de telecomunicaciones, suspendí mi última asignatura de la universidad. Ya os podéis imaginar el drama para una persona tan autoexigente como yo: "ya no me van a contratar sin los títulos", "ahora como le explico a todos que me quedo", “no voy a conseguir terminar las carreras” y ese largo etcétera que se me pasó por la cabeza tras ver todos mis planes de futuro por los suelos... Pero la vida es mucho más que un papel: la empresa confió en mi talento, no en la fiebre de la 'titulitis'.



Fue una etapa muy enriquecedora en la que conocí gente de todo el mundo compartiendo tradiciones y aprendí a coordinar equipos en tres idiomas diferentes en un sector en el que me adapté muy rápido. Pero el sol no se dejaba ver, el idioma era una barrera muy grande y no me veía donde estaba a largo plazo. Fue entonces cuando curioseando por internet me topé con un Máster que se salía de todos los esquemas: más que un máster era una experiencia profesional donde cada trabajo era un proyecto real colaborando con profesionales reconocidos en su sector: cirujanos, ortopedas, ingenieros, abogados… Tenía impresoras de FDM, SLA, SLS y SLM a mi disposición y era compatible con mi vida en Málaga.
Ese año en el extranjero fue mi verdadero punto de inflexión: me sirvió para amueblar la cabeza, perder el miedo a equivocarme y entender que dar tumbos no es el problema, el problema es no saber hacia dónde quieres rebotar. Volví a Málaga con una certeza: quería dedicar mi día a día a ayudar a la gente estar en mis raíces, y tomarme una cerveza fresquita un miércoles cualquiera después de trabajar en la playa.
PROYECTOS Y FUTURO: HACIA EL DISEÑO SOCIAL
Ayudar, para mí, significa hacer del día a día una tarea simple.
Empecé el máster en 2024, no hace tanto de ello, pero siento que estoy hecha para esto y es como si llevase toda la vida en ello. Personalización, bajos costes y respuesta inmediata: eso es el DISEÑO SOCIAL. Es lo que me permiten mi software de segmentación, mis herramientas de diseño y mi impresora. Hablar con médicos, entender sus "palabros", entrar en quirófano, colaborar con ONGs o desarrollar mi propia patente... es algo simplemente indescriptible.
Visita quirúrgica Hospital Universitario Río Hortega, Valladolid



Lo que realmente me apasiona de mi día a día es la multidisciplinariedad. No entiendo mi trabajo sin esa colaboración mano a mano con cirujanos, expertos en fabricación, comerciales y mis propios compañeros. Hoy en día estoy centrada en el flujo Point-of-Care, diseñando desde guías quirúrgicas y mallas de reconstrucción hasta estructuras lattice personalizadas e implantes a medida. Me motiva entender cómo un diseño digital se convierte en una herramienta física que resuelve un caso clínico real.
Actualmente trabajo como ingeniera biomédica especializada en cirugía guida en Medicalfit. Mi trabajo empieza leyendo imágenes DICOM y valorando junto al cirujano la mejor estrategia: desde aplicar conceptos de oseodensificación y decidir dónde colocar cada implante, hasta planificar regularizaciones óseas o injertos de encía. Pero no me quedo solo en la pantalla; diseño estructuras híbridas protésicas que luego cobran vida mediante impresión 3D o fresado en materiales como titanio, PEEK, circonio o PMMA.
Planificación quirúrgica con regularización ósea mandibular con férulas apilables



Soy una inconformista nata; me encanta seguir aprendiendo y cuestionando los procesos para mejorarlos y aunque me gusta lo que hago mi meta es liderar espacios donde la ingeniería esté integrada totalmente en el entorno hospitalario. Mi sueño es claro: liderar un FabLab en el nuevo hospital de Málaga. Y si habéis llegado hasta aquí, creo que todos tenemos claro que, como mínimo, voy a lucharlo hasta conseguirlo.
42º Congreso Nacional de Ingeniería Hospitalaria, Málaga. Presentación de comunicación oral: Fablab Hospitalarios.


POR QUÉ NEXUS
Para mí, "pensar en Nexus" es conectar la precisión de la Machina con la complejidad de la Naturae. Me interesa la divulgación porque creo que todavía existe una brecha de conocimiento sobre lo que la fabricación digital puede hacer por la medicina. Mi enfoque siempre será práctico: me gusta usar formatos visuales y claros para demostrar que la ingeniería biomédica no es algo abstracto, sino una realidad que ya está transformando los hospitales.
POSTDATA
En 2022 yo seguía diciendo que la impresión 3D no tenía futuro, me equivocaba. No tengáis miedo a explorar zonas fuera de vuestra zona de confort. La bioingeniería es un cruce de caminos. Mantened la curiosidad, sed resilientes y, sobre todo, no dejéis de aprender nunca.















