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¿Qué es un coral? De pequeños pólipos a grandes arrecifes

¿Qué es un coral? De pequeños pólipos a grandes arrecifes

Seguro que has oído hablar de los corales y, probablemente, también de la famosa Gran Barrera de Coral australiana. Sabrás que forman enormes ecosistemas que alojan a una grandísima diversidad de vida marina, y que representan algunos de los destinos de buceo más espectaculares del planeta. Y puede que también sepas que, por desgracia, están sufriendo una gran amenaza por culpa del cambio climático.

Sin embargo, a pesar de ser tan conocidos, los corales esconden muchas más sorpresas de las que pueden parecer a simple vista.

En este artículo vas a aprender qué es exactamente un coral, cuáles son sus principales formas y tipos y algunas curiosidades que te ayudarán a entender por qué son tan importantes.

Introducción a los corales

¿Alguna vez has visto un coral y has pensado que es una planta? ¿O una roca?

Es normal. Viven fijas y aparentemente inmóviles sobre el fondo marino. Su apariencia rugosa, sus colores y sus estructuras rígidas y ramificadas les dan un aspecto que puede recordar tanto a una planta como a una roca.

Al igual que hice en mi artículo anterior, voy a empezar este apartado desmintiendo un mito: los corales no son plantas ni rocas; son animales.

Crédito: https://images.theconversation.com/files/68926/original/image-20150113-28428-15wxv90.jpg?ixlib=rb-4.1.0&q=50&auto=format&w=768&h=512&fit=crop&dpr=2

De hecho, un coral no es un único animal en sí, sino una colonia de cientos de animales diminutos llamados pólipos que viven conectados entre sí y forman un esqueleto común. Esta es la estructura que nosotros vemos y a la que llamamos coral.

Cada pólipo es una unidad individual que realiza sus propias funciones vitales: alimentarse a través de sus tentáculos, respirar y reproducirse. Más adelante te hablaré con más detalle sobre su estructura y algunas de sus funciones.

Los pólipos son la unidad estructural básica de los corales.
Crédito: https://savethereef.org/assets/images/whatiscoral.jpeg

Corales coloniales y solitarios

Aunque la mayoría de los corales forman colonias compuestas por cientos o miles de pólipos, existen algunas especies que viven en solitario.

Los corales solitarios están formados por un único pólipo aislado. Normalmente este pólipo suele ser más grande que los de las especies coloniales. Pero, mientras que un coral solitario crece como un individuo único, los coloniales forman estructuras de mayor tamaño al conectar miles de pequeños pólipos entre sí.

Algunas especies de corales solitarios.

Diversidad de los corales

Los corales se incluyen dentro del filo Cnidaria, el mismo al que pertenecen las medusas y las anémonas. Este nombre hace referencia a la presencia de unas células urticantes llamadas cnidocitos, que liberan toxinas para capturar presas y para defenderse ante posibles depredadores.

Dentro de este filo, los corales y las anémonas se agrupan dentro de la clase Anthozoa (antozoos). Estos pueden ser solitarios o coloniales, pero siempre presentan forma de pólipo a lo largo de toda su vida, a diferencia de las medusas.

A grandes rasgos, los antozoos se dividen en dos grandes grupos:

  • OCTOCORALLIA (octocorales). Sus pólipos presentan ocho tentáculos. Este grupo incluye a las gorgonias, los corales blandos y las plumas de mar.
  • HEXACORALLIA (hexacorales). Sus pólipos presentan tentáculos múltiplos de seis. Aquí se agrupa una gran diversidad de especies, incluyendo las anémonas y los “corales pétreos” o “duros”.

Por si te interesa, a continuación puedes ver un esquema con fotografías y un desplegable donde tienes la clasificación taxonómica completa de las principales clases de antozoos.

Clasificación de los antozoos

OCTOCORALLIA.

  • Orden Malacalcyonacea: agrupa numerosas especies de corales blandos y gorgonias (familia Gorgoniidae), cuyos pólipos se organizan alrededor de un esqueleto ramificado compuesto por una proteína llamada gorgonina y pequeñas estructuras calcificadas denominadas escleritos.
  • Orden Scleralcyonacea: también incluye diversos grupos de corales blandos, entre ellos las plumas de mar (superfamilia Pennatuloidea), caracterizadas por un eje central del que surgen los pólipos en forma de pluma.

HEXACORALLIA.

  • Orden Actiniaria: anémonas. Son solitarias, de cuerpo blando y sin formaciones esqueléticas.
  • Orden Antipatharia: corales negros. Presentan un esqueleto flexible compuesto por proteínas y quitina.
  • Orden Ceriantharia: anémonas tubo. Son anémonas que viven dentro de tubos construidos por ellas mismas a partir de mucus, sedimento y unos cnidocitos exclusivos de este grupo llamados pticocistos.
  • Orden Corallimorpharia: coralimorfos. Se parecen a las anémonas, pero sus pólipos son más aplanados y en forma de disco. Tampoco tienen un esqueleto calcáreo.
  • Orden Scleractinia: corales pétreos o corales duros. Forman un esqueleto externo de carbonato de calcio (CaCO3) en forma de aragonito y son los principales constructores de arrecifes de coral.
  • Orden Zoantharia: zoantarios. Sus pólipos forman colonias conectadas por un tejido común (cenénquima), pero no desarrollan esqueletos calcáreos.

Como ves, los antozoos incluyen organismos muy diferentes entre sí.

Entre todos ellos destacan los corales pétreos, duros o escleractinios (Scleractinia), ya que son los principales responsables de la formación de arrecifes de coral gracias a sus esqueletos de CaCO3.

Aunque en este artículo me centraré principalmente en este grupo, antes quiero explicarte las diferencias entre los corales que construyen estos esqueletos y los que carecen de ellos.

Corales formadores de esqueletos calcáreos

Los corales escleractinios, también conocidos como corales pétreos o duros, pueden construir grandes esqueletos de carbonato cálcico (CaCO3). Para ello, sus pólipos atrapan calcio y bicarbonato del agua de mar y los combinan para formar cristales de aragonito, una de las formas minerales del CaCO3.

¿Qué es el aragonito?

El carbonato de calcio puede presentar dos tipos de formas minerales: el aragonito y la calcita. Aunque ambas tienen la misma composición química (CaCO3), sus átomos se organizan de forma distinta y las convierte en dos estructuras cristalinas diferentes.

Esta diferencia hace que el aragonito sea más soluble y menos estable que la calcita. Sin embargo, la composición química del agua de mar favorece su formación y, además, con mayor rapidez, lo que permite a los corales construir sus esqueletos de forma más rápida.

Al proceso mediante el cual los corales producen estos minerales se le conoce como calcificación. Gracias a él, millones de pequeños pólipos pueden formar grandes esqueletos que constituyen la base de los arrecifes de coral.

Corales sin esqueletos calcáreos masivos

No todos los corales construyen grandes esqueletos calcáreos como los escleractinios. Muchos grupos han desarrollado otras estructuras de soporte que les aportan rigidez y protección a sus cuerpos.

Algunos ejemplos son ejes de soporte, tubos protectores o esqueletos orgánicos presentes en algunos grupos como las gorgonias, las plumas de mar, los corales negros o las anémonas tubo, que ya has visto en la clasificación anterior.

¿Cómo funciona un coral? Biología básica

A partir de ahora me centraré más en los corales escleractinios formadores de arrecifes.

Aunque su anatomía es bastante compleja, te la voy a resumir en tres elementos principales:

  • Pólipos. Son la unidad estructural básica del coral. Cada pólipo tiene una boca rodeada de tentáculos con cnidocitos (células urticantes) que usan para alimentarse y defenderse. Todos los pólipos de la misma colonia están conectados por un tejido común, a través del cual intercambian oxígeno, nutrientes y otras sustancias.
  • Esqueleto calcáreo. Es la estructura de CaCO3 en forma de aragonito que proporciona soporte y protección a la colonia. Cada pólipo deposita CaCO3 bajo su cuerpo, construyendo cada uno su propio esqueleto.
  • Zooxantelas. Son microalgas unicelulares que viven dentro de las células de los tejidos del coral. Gracias a la fotosíntesis, producen gran parte de los nutrientes que necesita el coral para crecer.
Adaptado de: Buddemeier et al., 2004.

Zooxantelas y alimentación dual

Las zooxantelas son algas microscópicas que viven en simbiosis con muchas especies de corales, lo que significa que ambas partes obtienen beneficios de esta convivencia:

  • El coral proporciona refugio a las zooxantelas dentro de sus tejidos, así como compuestos que necesitan para vivir.
  • Las zooxantelas realizan la fotosíntesis y aportan al coral gran parte de los nutrientes que producen.
Crédito: https://scubadiverlife.com/wp-content/uploads/2017/05/Coral-Biology-Zooxanthellae-Polyp.jpg
Crédito: https://scitechdaily.com/images/Yellow-Cells-Philozoon-collosum.jpg

Gracias a la energía de la luz solar, estas algas convierten el dióxido de carbono (CO2) en agua, oxígeno y nutrientes (como azúcares y proteínas) que el coral utiliza para alimentarse. Esto es muy importante, ya que las zooxantelas aportan energía y la mayor parte del alimento que muchas especies de corales necesitan para crecer y reproducirse.

Las zooxantelas proporcionan hasta un 90% de las necesidades nutricionales de los corales.

Por eso, los corales que albergan zooxantelas siguen una especie de “alimentación dual”. Por un lado, se nutren a partir de los productos fotosintéticos generados por las zooxantelas; por otro, capturan pequeñas partículas del agua con sus tentáculos.

Sin embargo, no todos los corales mantienen esta relación simbiótica.

La mayoría de los corales formadores de arrecifes sí que tienen zooxantelas, pero algunas especies que viven en aguas profundas o frías carecen de ellas. Lo mismo ocurre en otros grupos de corales: existen especies con zooxantelas en sus tejidos, mientras que otras dependen exclusivamente de la captura de alimento.

Por eso es tan importante conocer ambas formas de alimentación, ya que la captura de partículas a partir de los tentáculos es la principal fuente de abastecimiento en los corales que carecen de zooxantelas.

Crecimiento y formación de colonias

Los corales pueden reproducirse de dos maneras:

  1. Reproducción sexual. Los pólipos producen gametos y los liberan al agua, donde se fecundan y dan lugar a un cigoto. A partir de él se desarrolla una larva plánula que viaja con las corrientes hasta asentarse en un sustrato. Una vez fijado, se transforma en un nuevo pólipo.
  2. Reproducción asexual. El pólipo recién asentado comienza a multiplicarse por gemación, produciendo nuevos pólipos genéticamente idénticos. Con el tiempo, este proceso da lugar a una colonia formada por cientos de individuos conectados entre sí.
Adaptado de https://rsscience.com/wp-content/uploads/2022/04/coral-sexual-reproduction-life-cycle.jpg

¿Cómo construyen su esqueleto?

El crecimiento de los corales escleractinios depende de un proceso llamado calcificación.

Sus pólipos captan calcio (Ca2+) y bicarbonato (HCO3-) del agua de mar y los transportan hacia una capa de células especializadas llamada calicodermis. En ella se generan las condiciones químicas necesarias para que precipiten cristales de aragonito, que se van depositando poco a poco y forman el esqueleto del coral.

Las zooxantelas también son importantes durante este proceso. Además de aportar energía al coral, su actividad fotosintética favorece las condiciones químicas necesarias para la calcificación. Por eso los corales suelen calcificar más rápido en ambientes bien iluminados.

A medida que los pólipos se multiplican y depositan nuevo material esquelético, la colonia crece y adopta formas más complejas. Algunas especies desarrollan ramificaciones, mientras que otras forman grandes bloques redondeados o crecen en forma de placas o láminas.

¿A qué se debe esta gran variedad de formas?

La forma de los corales

Los corales presentan una increíble diversidad de formas y tamaños según su hábitat y ciclo de vida. Los investigadores han conseguido agrupar la mayoría de especies en base a estas morfologías principales:

Crédito de las ilustraciones: Murphy McDonald, NOAA

De hecho, algunos autores simplifican aún más esta clasificación en cinco formas más comunes: corimbosa, arborescente, masiva, tabular e incrustante.

¿Qué determina que un coral adopte una forma u otra?

Además de la biología propia de cada especie, también influyen las condiciones ambientales del lugar donde viven. Factores como el movimiento del agua, la disponibilidad de luz o la competencia por el espacio pueden contribuir en gran medida al crecimiento de las colonias.

A continuación te explico algunos de los más importantes.

HIDRODINAMISMO

El hidrodinamismo es el movimiento del agua generado por las olas, las mareas y las corrientes.

Este factor afecta enormemente a la forma de los corales:

  • Alto hidrodinamismo. En zonas sometidas a oleaje y corrientes intensas predominan las formas compactas, robustas o incrustantes, que son mucho más resistentes.
  • Bajo hidrodinamismo. En ambientes más tranquilos, los corales pueden desarrollar estructuras más abiertas y delicadas, como formas ramificadas o tabulares.

LUZ

La luz es un factor clave para muchos corales porque permite que sus zooxantelas realicen la fotosíntesis.

Su disponibilidad también influye en su forma de crecimiento:

  • Ambientes bien iluminados. Los corales pueden desarrollar formas más ramificadas y tridimensionales, ya que en este caso la luz no es un factor limitante.
  • Ambientes poco iluminados. Predominan las formas horizontales y aplanadas, que maximizan la superficie expuesta a la poca luz disponible.
Crédito: https://www.dauper.com/wp-content/uploads/2023/04/shutterstock_256975057-scaled.jpg

PROFUNDIDAD

La profundidad modifica factores como la disponibilidad de luz y el hidrodinamismo, que se atenúan progresivamente al alejarnos de la superficie. 

Esto influye en las morfologías de los corales que encontramos a distintas profundidades, siguiendo un patrón similar al anterior:

  • Aguas superficiales. Crecen verticalmente adoptando formas erectas y ramificadas, siempre que el hidrodinamismo lo permita.
  • Aguas profundas. Los corales desarrollan morfologías tabulares y planas para aprovechar al máximo la escasa luz disponible.
Crédito: © Sarah Lee

COMPETENCIA

Los arrecifes de coral pueden ser ecosistemas muy densos, donde los organismos compiten entre sí por el espacio y acceso a la luz. Si unas especies les hacen sombra a otras, les pueden causar problemas para fotosintetizar.

Por eso, el crecimiento de los corales también cambia según la competencia en el ambiente:

  • Alta competencia. Crecen hacia arriba, adquiriendo formas verticales y ramificadas para huir de las sombras de sus vecinos.
  • Baja competencia. Cuando tienen suficiente espacio libre, pueden expandirse lateralmente y adoptar morfologías más extendidas.
Crédito: https://easternmarineaquariums.co.nz/cdn/shop/articles/gettyimages-523421953-612x612-1.jpg?v=1737094552&width=612

Lo más curioso es que estas condiciones no sólo explican las diferencias morfológicas entre unas especies y otras, sino que una misma especie también puede presentar aspectos muy distintos según el ambiente en el que viva.

Por ejemplo, la madrépora mediterránea (Cladocora caespitosa) suele formar colonias bajas y compactas en forma de “césped”, pero en zonas con poco hidrodinamismo puede desarrollar estructuras más elevadas y arbustivas.

Otro caso es el del coral estrella gigante (Montastraea cavernosa), que tiende a formar estructuras masivas y redondeadas en aguas poco profundas. Sin embargo, a mayor profundidad puede desarrollar colonias aplanadas y extendidas, adaptadas a la menor disponibilidad de luz.

Morfologías que puede adoptar Montastraea cavernosa según la profundidad.

Este fenómeno, conocido como plasticidad fenotípica, les da a los corales la capacidad de modificar su crecimiento según las condiciones ambientales, lo que ayuda a explicar la gran diversidad de formas que podemos ver en los arrecifes.

De colonias a ecosistemas: arrecifes de coral

Hasta aquí has visto cómo los corales pétreos construyen sus esqueletos y cómo miles de pólipos pueden crecer juntos para formar una colonia.

Pero, cuando muchas colonias crecen y se acumulan en un mismo lugar, dan origen a una de las formaciones biológicas más impresionantes del planeta: los arrecifes de coral.

Estos arrecifes actúan como cimiento para todo el ecosistema. Los corales se consideran “ingenieros de ecosistemas” porque crean zonas de refugio, alimento y reproducción para miles de especies marinas, incluyendo esponjas, crustáceos, moluscos, equinodermos y peces.

Crédito: https://www.diversden.com.au/wp-content/uploads/2019/12/budget-great-barrier-reef-scuba-dive-wildlife.jpg

Millones de organismos dependen directa o indirectamente de estos arrecifes, por lo que su degradación tiene graves consecuencias para gran parte de la biodiversidad marina.

Pero, si la forma, el crecimiento y la supervivencia de los corales dependen tanto de las condiciones ambientales, ¿qué pasa cuando el ambiente cambia?

Actualmente, el aumento de la temperatura del océano y la acidificación del agua están alterando la capacidad de los corales para crecer, calcificar y mantener su simbiosis con las zooxantelas. Esto pone en riesgo a estos arrecifes y, en consecuencia, a toda la biodiversidad asociada a ellos.

De todo esto, precisamente, te hablaré en próximos artículos.

Artículo de Bárbara

Bióloga marina e ilustradora científica

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Referencias

Crédito de la imagen de portada:

https://idsb.tmgrup.com.tr/ly/uploads/images/2022/11/03/239241.jpg

https://link.springer.com/article/10.1007/s00227-023-04378-y

https://doi.org/10.1016/j.jembe.2011.07.026

https://doi.org/10.1093/oso/9780199591091.003.0019

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https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_cristalino